lunes, 17 de febrero de 2020

Estado de la cuestión


¿El estrés nocivo para mi salud?

"I will breath. I will think of solutions. I will not let my worry control me. I will not let my stress level break me. I will simply breath an it will be okay, because i don't quit."- Shayne McClendon


Créditos: Othertees.
¡Hola nuevamente! 

En mis últimas publicaciones pudimos adentrarnos  y actualizarnos un poco en el tema de del estrés. Ahora, en esta entrada, abordaré y profundizaré más sobre este tema, hablaremos de recientes estudios y juntos llegaremos a una conclusión de si realmente el estrés es nocivo para mi salud o solamente un comportamiento de protección que produce nuestro cuerpo.

Cuando nos estresamos, el cuerpo en respuesta a este, refleja una rápida activación del sistema nervioso simpático, que conduce a la liberación de noradrenalina y adrenalina, las cuales ayudaran a empezar el proceso de  "Homeostasis". Este proceso es aquel que ayuda a estabilizar el cuerpo, para poder tranquilizarnos y poder pensar en cómo solucionar cierta situación por la que estemos pasando.  

Un artículo publicado por el Centro Especializado de Psiquiatría para niños y Adolescentes de Chile (2016), destaca que una respuesta adecuada sería cuando el cuerpo genera una adaptación rápida y eficiente y se logra la homeostasis. Cuando la respuesta al estrés es excesiva, inadecuada y prolongada, cuesta más poder realizar la homeostasis y puede generar la aparición de patologías psiquiátricas y fisiológicas. 

Desde este punto de vista, podemos decir que existen dos tipos de estrés según la Organización Mundial de la Salud (2014): El estrés "normal", que permite una respuesta adaptativa adecuada y aquel que genera una pérdida de control y que interfiere negativamente en la vida física, psicológica, cognitiva, emocional, relaciona, laboral y escolar de las personas. 

Sintomatología presente en personas con estrés:

Créditos: Revista Médica Clínica Las Condes (2017)



Como podemos observar en la tabla, las respuestas psicológicas asociadas al estrés involucran principalmente aspectos emocionales, somáticos, cognitivos y conductuales. Estos santos son presentados en personas con estrés crónico, o sea personas que de forma continua presentan estrés. 

Melgosa (1995) señala que una cantidad moderada de tensión vital, esto es, de estrés, resulta saludable, por cuanto ayuda a alcanzar metas elevadas y a resolver problemas difíciles. Sin embargo, cuando la persona funciona por debajo del umbral óptimo del estrés, el organismo está subestimado, poco solicitado física, psicológica y biológicamente. Si el reposo es excesivo, se traduce en enojo y fatiga.

Por el contrario, Belsabat (1987) señala que cuando se funciona por encima del nivel óptimo, el organismo se encuentra superestimulado, agotado por cansancio, demasiado solicitado, sometido a una adaptación excesiva que exige una secreción importante de hormonas de adaptación (adrenalina y cortisona), responsables de efectos secundarios y de alteraciones metabólicas y orgánicas.

A cada persona le conviene conocer tanto su nivel de estrés, sus límites y capacidad de adaptación así como la dosis de presión que puede soportar, para evitar situarse en condiciones que superen su umbral de tolerancia al estrés.

Así como somos diferentes, así también nuestro cuerpo reacciona de manera completamente diferente ante el estrés, sin embargo, Friedman y Rosenman (1998) establecieron 3 diferentes tipos de personalidades con respecto al estrés: tipo A, B y C. 

El tipo A es extrovertido; corresponde a las personas que exteriorizan su respuesta al estrés mediante reacciones excesivas. La persona con el tipo de personalidad C, por el contrario, es introvertida y obsesiva, esta persona interioriza su reacción al estrés. Aparentemente son resignadas y apacibles, pero estas son las personas que sufren en silencio. El tipo de personalidad B es intermedio, el modo ideal de comportamiento. Corresponde a la persona que domina de forma adecuada al estrés. 

Entonces, con toda esta información podemos conducir que de cierta forma el estrés es bueno cuando el nivel de este es "normal", sin embargo puede llegar a ser nocivo para nuestra salud si ese estrés se vuelve crónico y excesivo.

¿Qué podemos hacer si tenemos estrés? Ron de Kloete (2005) en su investigación para neurociencias recomienda que para el tratamiento del estrés, además de acudir con un profesional, podemos hacer ejercicios de respiración, actividades que nos resulten gratificantes, tomar hábitos y horarios adaptativos y potenciar fortalezas y actividades.  

Recuerda que está en ti el querer estar sano y tener una vida con vida.


 Espero te haya gustado este acercamiento al estrés. Ahora podemos nosotros juzgar si ese estrés que estamos teniendo vale la pena y ya sabemos cómo controlarlo para que no se convierta en un exceso. 





Sin más por el momento, nos vemos. 



Referencias: 

Lupien, S., Ouellet-Morin, I., Trepainier, L., et al. The distress for success program: effects of a stress education program on cortisol levels and depressive symptomatology in adolescents making the transition to high school. Neuroscience. 2013 Vol. 249: 74-87.




Melgosa, J. (1995). Nuevo estilo de vida. ¡Sin estrés! Madrid: Safeliz.

Bensabat, S. (1987). Stress. Grandes especia- listas responden. Bilbao: Mensajero.

Garrido, M., y García, J. (1994). Psicotera- pia. Modelos contemporáneos y apli- caciones. Valencia: Promolibro.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario